Vulnerata I, II, III y San Jerónimo

Encarnaduras sobre madera agredidas, 2025

«El proyecto se sirve de la potencialidad de estos artefactos de culto que permiten vehiculizar la experiencia sensible de lo intangible. Nos acercamos, y percibimos el dolor a través de aquellos agentes colaboradores que modifican y profanan la superficie de los cuerpos. La piedra, el fuego, el hacha y la daga (La aspereza del invierno [San Jerónimo] y Vulnerata I-V), son aquí y de nuevo, herramientas de escarnio. Pero no del mártir, sino del propio acto de martirio. El artista adopta la piel de un imaginero que huye del sacrificio como vía de ascenso —espiritual y social, pero, y, sobre todo, laboral. Todo aquí es negar la iconoclastia, se pierde la idea de signo. Reconocemos la crítica velada por la policromía. Es igual que la carcoma, que no se la ve, pero se la oye comer. Seguro que acabará destruyéndolo todo.

Las vejaciones ejercidas por el escultor sobre sus santos sin figura y sin rostro no son heridas de castigo, sino belleza, son consecuencia de lo infraleve. Son como el beso que desgasta el pie y la mano, el humo de la vela que ennegrece la tez, el jugo de la flor ofrecida que, en su descomposición, amarillea el manto. Verlas —tocarlas— nos conforta, nos hace creer.»

Fragmento del texto escrito por Manuel Zapata para la exposición Etimologías (la aspereza del invierno).