«De repente, nos parece haber cruzado la frontera, nos hallamos dentro de la propia divinidad (Lágrimas y Espinas). La sala es una gran mejilla que renuncia a todo posible dolor llorándolo —derramando la suma de todas las lágrimas de las dolorosas que procesionan en la Semana Santa de Sevilla—, escupiendo espinas eternamente. Y de tanto llorar se nos quedan limpios los ojos. Vemos mejor, y la luz nos permite ahora reconocer el límite que Chinchilla busca confrontar.»
Fragmento del texto escrito por Manuel Zapata para la exposición Etimologías (la aspereza del invierno).