Etimológicamente la palabra trabajo tiene su origen en el término latino *tripaliāre, el cual significa torturar.
Esta palabra deriva a su vez de la palabra tripalium, que literalmente significa tres palos y se refiere a un instrumento de tortura formado por tres maderos.
En esta pieza encontramos tres palos que han sido dañados de una forma u otra. Una rama carbonizada encontrada tras un incendio. Otra rama caída tras un vendaval. Por último tenemos un palo cortado y torneado hasta dejar un acabado cilíndrico perfecto.
Todos ellos han sido dorados mediante procedimientos tradicionales de representación de lo sagrado típicos de la imaginería andaluza.